Madera de savia azul.

Decía el productor de cine Samuel Goldwyn que lo que buscamos en una historia es que comience con un terremoto y que avance poco a poco hacia el clímax. Y esto es precisamente lo que el extremeño José Luis Gil Soto ha tramado para su nueva novela; «Madera de savia azul». Un terrible terremoto asola Waliria, capital de Ariok. Las primeras páginas nos sumergen en el caos, la desgracia, el desconcierto de una población en su conjunto, pero también sitúa el foco de atención en un padre; el carpintero Bertrand de Lis, y en su pequeño hijo de cuatro años.

 

El autor deja atrás con esta obra el género histórico que había trabajado hasta este momento para adentrarse en un mundo fabulado y mitológico que, sin embargo, se hace eco de acontecimientos ocurridos en las grandes civilizaciones a lo largo de la historia. De hecho, este mundo irreal se hace verosímil a los ojos del lector al servirse de escenarios y situaciones de inspiración medieval que traen a nuestra memoria otras célebres obras del género. Pasión, amor, dolor, emociones, aventuras y el inevitable destino que empuja a los carismáticos personajes página tras página. Ingredientes para darle vida a una novela que comienza con la destrucción de una ciudad y la posterior decisión de su rey de alejarse de las ruinas de lo que hasta entonces ha sido el hogar de su pueblo para lanzarse en pos de un futuro mejor. Pero el destino, siempre el destino, será el que verdaderamente determine lo que les depara. Y es que, como decía John Lennon: la vida es lo que nos pasa mientras nos empeñamos en hacer otros planes.

 

Sinopsis:

El destino de un niño.

Erik tiene apenas cuatro años cuando pierde a su madre en el gran terremoto que destruye Waliria, la capital de Ariok. Su padre, el carpintero Bertrand de Lis, y Astrid, la humilde viuda de un herrero, no pueden imaginar que la catástrofe no solo cambiará sus vidas para siempre, sino que, sin quererlo, les hará dueños de secretos que nunca hubieran querido tener que guardar.

 

El viaje hacia un reino de leyenda.

Tras el desastre, y alentado por una profecía, el rey decide emprender con su pueblo un peligroso viaje hasta tierras del sur. Una gran caravana se pone en marcha. La esperanza, el miedo y la ambición viajan con ellos.

 

La búsqueda de un padre.

A Bertrand solo le queda su hijo, y su única preocupación es cuidarle, pero un hecho inesperado cambia el rumbo de sus vidas. Así, quien era solo un hombre bueno y sencillo, se convertirá en protagonista de una aventura épica, impulsada por el profundo amor a su hijo y su deseo de volver a reunirse con él.

 

Autor:

José Luis Gil Soto (Oliva de la Frontera, Badajoz, 1972) es Ingeniero Agrónomo y ha desarrollado su labor profesional en diversos puestos de responsabilidad en la Administración Pública.

Es autor de múltiples guiones literarios y de diversas publicaciones de carácter científico y divulgativo. Su primera novela, «La traición del rey», cosechó un notable éxito. Con la segunda, «La colina de las piedras blancas», fue finalista del Premio Caja Granada de Novela Histórica en 2010. Su tercera novela fue «La dama de Saigón». En esta ocasión nos presenta “Madera de savia azul”, editado por Ediciones B.

 

La guía para las personas altamente sensibles.

Fue en un viaje a Florencia. En una de las salas de la Galería Uffici se extendía, en toda su majestuosidad (203 cm × 314 cm), La primavera de Botticelli. Inmediatamente me sentí atraída, subyugada, arrastrada hasta ese bosque de cuento de hadas. No era simple admiración por la pintura; podía SENTIRLA. Empatizaba con cada uno de los personajes, percibía el frescor del bosque, el brillo de las estrellas, el olor de los pinos, de los naranjos y de los laureles. Estaba tan conmovida que me puse a llorar.  No fue un llanto del tipo «bebé desesperado» sino uno plácido y silencioso, de esos que se aferran al corazón y a la garganta. Mi azoramiento sirvió para que se hicieran un par de bromas a mi costa y fue entonces cuando me hablaron del síndrome de Stendhal. Como estaba en Florencia di por sentado que esa era la explicación lógica y documentada a tanta emoción. Pero no era la primera vez que me pasaba algo así. De pequeña lloraba amargamente cuando escuchaba el villancico del tamborilero. La idea de que Dios aceptara el donativo de un pobre pastorcillo que solo tenía un «humilde» tambor me sumía en la desesperación. Mi madre decidió entonces que solo escucharíamos villancicos en inglés para evitarme el disgusto. Tampoco disfrutaba de los carruseles en la feria. Si pese a todo mis padres se empeñaban en subirme al Tiovivo, yo me ponía roja como un tomate porque dejaba de respirar (eso ahorró bastante dinero a mis progenitores). Y la cosa no varió sustancialmente con los años; más bien al contrario. Muchos temas musicales me arrastran al llanto, puedo percibir las emociones de los animales encerrados en un zoológico viendo sus ojos, me afectan las noticias del informativo, de tal manera que he dejado de verlo a la hora del desayuno porque empiezo el día de pésimo humor y me relaja abrazar a mis gatos cuando llego a casa estresada porque me traspasan su calmada energía. Siempre he dicho que oígo más alto que los demás porque los ruidos que parecen no molestar a los que están a mi lado a mí me bloquean. En una ocasión, en tiempos de carnaval, paseando por el centro de mi ciudad, coincidí con una cabalgata. Tocaban tambores, silbatos, chinchines… bailaban, saltaban, giraban… vestidos con trajes multicolores, cantaban muy alto… la gente se apretujaba para verlos y yo no podía salir de allí. Me había quedado atrapada en el bullicio. Una angustia empezó a asaltarme. Como pude, alcancé una bocacalle y me alejé. Llegué a casa agotada y con un punzante dolor de cabeza.

 

 

Como os podreís imaginar, me he ganado con creces la fama de «rarita» pero, hace un año más o menos, una amiga (también «rarita») con la que comentaba este tipo de extravagancias me habló de las PAS (Personas Altamente Sensibles), instándome a que buscase información sobre el asunto por ver si me sentía identificada. ¡Y vaya que sí! Desde entonces el tema me ha resultado muy interesante, y no unicamente por el reconocimiento de muchos de mis «síntomas» sino por lo atractivo de este tipo de perfil para conformar la personalidad de algún personaje de novela. En esta investigación he llegado hasta el libro que os recomiendo esta semana: La guía para las personas altamente sensibles, de Ted Zeff (doctor en psicología), editado por Urano, donde el autor nos cuenta que un 15% o un 20% de la población mundial podría catalogarse como PAS, incluido él mismo. Por eso ha aprovechado su experiencia vital y profesional para escribir este libro-manual en el que nos desvela sus propias experiencias así como las de sus pacientes. En un mundo cada vez más saturado de estímulos, vivir rodeado de ruidos, olores, colores, violencia en la televisión, agresión verbal en redes sociales… las PAS pueden verse sobrepasadas.

Pero no nos equivoquemos. Ser PAS no significa ir por la vida sufriendo. Los PAS disfrutamos mucho de las leves variaciones en un plato elaborado. E, igualmente, si algún alimento está en mal estado, lo percibimos rápidamente. ¡Alegraos! tenemos más probabilidades de no morir intoxicados. Somos capaces de empatizar con las emociones de los que nos rodean, así que nos convertimos en grandes amigos de los buenos amigos. Del mismo modo el autor asegura que si hubiera más PAS en el mundo, probablemente viviríamos en un planeta más saludable y habría menos guerras, menos destrucción medioambiental y menos terrorismo ya que, según él, son las PAS las que, gracias a su sensibilidad, contribuyen a imponer limitaciones al consumo de tabaco, a la contaminación y al ruido.

El libro incluye un test con el que podrás valorar si eres o no PAS y un buen número ejercicios prácticos para sobrellevar la sobresaturación de estímulos a los que nos exponemos en el día a día.

¿Te has reconocido como PAS? Pues ha llegado el momento de sacar el máximo partido a tus peculiaridades. ¡Bienvenido al mundo de las emociones!

 

Sinopsis:

¿Soportas mal el ruido, las luces brillantes y los ambientes caóticos? ¿Te agobian las multitudes, te abruma la presión laboral y te sientes invadido por las emociones ajenas? Si has respondido de manera afirmativa, es muy posible que seas altamente sensible, personas dotadas de un sistema nervioso extraordinariamente perceptivo y delicado que reciben mucha más información sensorial que el individuo medio.

 

Autor:

Ted Zeff es doctor en Psicología por el Instituto de Estudios Integrales de San Francisco, California. Está considerado una eminencia mundial en el rasgo de la alta sensibilidad y lleva más de veinticinco años aconsejando a niños y adultos altamente sensibles. Ha recorrido el mundo ofreciendo presentaciones y talleres sobre esta condición que cada vez despierta mayor interés. También firma varios libros sobre esta temática, con cerca de cien mil ejemplares vendidos. Ha sido entrevistado por medios tan prestigiosos como NBC TV, Psychology Today y Huffington Post, entre otros.

Cómo hacer que te pasen cosas buenas.

Decía el autor de uno de mis libros favoritos, Antoine de Saint-Exupéry, que un objetivo sin un plan es solo un deseo. Y algo de eso nos propone la psiquiatra Marián Rojas Estapé en su obra Cómo hacer que te pasen cosas buenas. Necesitamos un plan para ser felices, no basta con desearlo: hay que proponérselo en firme. Casi al comienzo de la lectura, nos encontramos con una frase hecha que seguramente habrás escuchado alguna vez. Quizás seas tú mismo el que la has utilizado buscando consolar a alguien: “vendrá cuando menos te lo esperas”. La autora la señala como una de las expresiones más dañinas para el desarrollo de las personas. Esa aseveración nos convierte en objetos pasivos que esperan que el destino, Dios o la magia vengan a poner orden en nuestra vida.

 

 

Cómo hacer que te pasen cosas buenas propone que tomemos las riendas, que reconozcamos cuáles son nuestros objetivos a corto plazo y nuestras metas a largo plazo y que nos lancemos con voluntad, conocimientos, proyectos de vida y pasión en pos de ellos.

A través de las páginas del libro conoceremos la importancia de introducir en la dieta determinados alimentos que ayudan en la lucha contra la depresión: Omega-3, cúrcuma, cítricos, vitamina D, cebolla, puerro, perejil, laurel, romero… pero del mismo modo es fundamental liberarnos de las emociones reprimidas, de las personas tóxicas, servirnos del mindfulness y evitar el sedentarismo.

Marián Rojas nos habla de vivir bajo la perspectiva del TMV (Tu Mejor Versión) lo cual implica que, pese a los varapalos que nos pueda dar la vida, pese a las decepciones, pese a los recuerdos dolorosos, pese a la duda o el miedo, nos enfrentemos al día a día dando siempre lo mejor de nosotros mismos.

Pero quizás el resumen sea la propuesta de relativizar lo negativo y aprender a disfrutar de las cosas pequeñas ya que, gran parte de las malas sensaciones que empañan nuestra dicha, son producto de nuestra interpretación sobre lo que está sucediendo.

En definitiva, un libro interesante que va más allá de los simples consejos y que nos estimula a pasar a la acción si queremos vivir una vida plena y satisfactoria.

 

Sinopsis:

Uniendo el punto de vista científico, psicológico y humano, la autora nos ofrece una reflexión profunda, salpicada de útiles consejos y con vocación eminentemente didáctica, acerca de la aplicación de nuestras propias capacidades al empeño de procurarnos una existencia plena y feliz: conocer y optimizar determinadas
zonas del cerebro, fijar metas y objetivos en la vida, ejercitar la voluntad, poner en marcha la inteligencia emocional, desarrollar la asertividad, evitar el exceso de autocrítica y autoexigencia, reivindicar el papel del optimismo…

 

La autora:

La doctora Marian Rojas Estapé es psiquiatra, licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra. Trabaja en el Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, en Madrid. Su labor profesional se centra principalmente en el tratamiento de personas con ansiedad, depresión, trastornos de personalidad, trastornos de conducta y en terapias familiares. Es profesora invitada de la escuela de negocios IPADE en México. Ha colaborado en varios proyectos de cooperación y voluntariado fuera de España.
Desde el año 2007 imparte conferencias tanto en España como en el extranjero sobre estrés y felicidad, educación, pantalla y redes sociales así como depresión y enfermedades somáticas.
En el último año ha comenzado un proyecto, ilussio, sobre emociones, motivación y  felicidad en el mundo empresarial.

www.marianrojas.com

 

 

Un año para maravillarse.

¿Cuántos de vosotros lleváis un músico dentro? La música nos emociona, marca hitos en nuestra vida. Todos tenemos «nuestra» canción, la melodía de nuestra vida. Un determinado tema evoca tiempos pasados, nos retrotrae a la infancia o recupera el sabor del primer amor. Sin embargo algunas personas consideran la música clásica como densa, complicada de comprender. Y es precisamente esa creencia la que este libro pretende desmontar.

 

 

Un año para maravillarse es una guía única y original en la que la violinista y presentadora de programas musicales de la BBC Clemency Burton-Hill selecciona más de 240 composiciones que abarcan desde el Medievo a la actualidad, situándolas en el contexto en el que fueron creadas, aportando datos sobre compositores o anécdotas y detalles curiosos que nos acercan a cada pieza.

Hildegarda von Bingen, Chopin, Bach, Vivaldi… o uno de los grandes maestros de nuestro tiempo que se despide de los escenarios próximamente: Ennio Morricone. Clemency Burton-Hill desgrana uno de sus temas musicales más emocionantes. Tengo que reconocer que hay ciertas canciones que llegan a lo más profundo de mi alma, tocándome el corazón, poniéndome la piel de gallina y las lágrimas en los ojos. Este es uno de ellos. Pertece a la BSO de Cinema Paradiso y la autora del libro lo describe como «conmovedor e incorregiblemente sentimental, captando a la perfección la premisa principal del film de Tornatore». Estoy segura de que estaréis de acuerdo conmigo en que la música de Ennio Morricone enriquece y multiplica la emoción del, ya de por sí, citado peliculón.

En definitiva, un libro original para los amantes de la música y para los que quieren acercarse un poco más a su esencia.

Sinopsis:

Este libro que en poco menos de un año se ha convertido en un clásico en el Reino Unido, es un original texto que busca compartir con todo el mundo las maravillas de la música clásica. La autora selecciona una pieza musical para cada día del año con una breve explicación del compositor, su contexto y las razones por las cuales la ha escogido. Una forma inigualable de acercarse, entender, apreciar y maravillarse con la gran variedad de música clásica existente.Seleccionada con mimo e investigada con rigor, este es un libro tanto para amantes de la música clásica como para quienes quieren conocer de qué se trata y nunca nadie los ha guiado hacia ella. El único requisito para maravillarse con este libro es tener tanto los oídos como la mente abiertos.

Os dejo por aquí el enlace a la playlist de los temas.

“La verdad sobre el caso Harry Quebert”, de Joël Dicker.

Hace mucho, mucho, quizás demasiado que quería acercarme a esta novela. Sin embargo han tenido que pasar casi siete años desde su lanzamiento para que, al fin, fuese elegida a ser una de las #nereariescomienda del mes de febrero.
En La verdad sobre el caso Harry Quebert, el suizo Joël Dicker nos acerca a los entresijos que se esconden tras el asesinato de una joven adolescente. Reminiscencias de Lolita, la saga Milleniun, El guardián entre el centeno o la novela de «maestro guiando al joven aprendiz», tejen esta obra de suspense que, pese a estar bien tramada, se me ha hecho levemente cuesta arriba. A eso de la mitad la acción parecía no avanzar y daba la sensación de caminar en círculos. Por otra parte, me resultaba complicado empatizar con la historia de amor entre el maduro escritor y la muchacha de quince años que, por otra parte, se nos muestra con una mentalidad y unas actitudes de niña de siete. Pese a todo, superado ese bache, el final nos reserva sorpresas y, como deben conseguir los buenos libros de misterio, el asesino desvelado es el que menos recelos despertaba.

Pero lo que más me ha gustado es el guiño al proceso de creación de la novela, al bloqueo del escritor, al miedo a la página en blanco o al fracaso, así como un interesante análisis de los entresijos promocionales de las novelas de éxito. Precisamente en un momento en el que acaba de salir al mercado mi manual de escritura Coaching para escribir un bestseller, he encontrado inmesamente interesantes los 31 consejos de escritura que Harry Quebert le dedica a su pupilo y que paso a detallar.

1.- El primer capítulo es esencial. Si a los lectores no les gusta, no leerán el resto del libro.
2.- El capitulo dos es muy importante. Debe ser incisivo, contundente, un derechazo en la mandíbula de los lectores.
3.- Todo el mundo sabe escribir, pero no todo el mundo es escritor. Nadie lo sabe, son los demás los que le dicen a uno que es escritor. Aprende a escribir para convertirte en escritor.
4.- La vida es una larga caída. Para un escritor lo más importante es saber caer.
5.- Si un día tienes dudas sobre lo que estas escribiendo, ve y corre, sentirás nacer dentro de ti la rabia de vencer.
6.- Escribir un libro es como amar a alguien: puede ser muy doloroso, utiliza ese dolor, en tu beneficio.
7.- No renuncies nunca, sigue escribiendo.
8.- Ponte en guardia. Un libro es una batalla.
9.- Escribe solo ficción, el resto te traerá problemas.
10.- La enfermedad del escritor no es la de no poder escribir más: es la de no querer escribir mas y ser incapaz de dejarlo.
11.- Tu editor es a la vez tu jefe y tu compañero sentimental: sin él no eres nada, pero no podrás evitar odiarlo.
12.- La victoria está en ti. Basta con querer dejarla salir.
13.- Respeta los plazos. Conserva el ritmo, se tenaz y sigue un orden, eso te protegerá de tu peor enemigo: el plazo.
14.- La mayor y más difíciles de las empresas es el amor, escribe sobre ello.
15.- Convierta las ideas en iluminaciones.
16.- ¿Qué cuanto tiempo se necesita para escribir un libro? Eso depende… de todo.
17.- El sentido de la palabra es más importante que la palabra en sí. Las palabras son de todos, hasta que uno demuestra que es capaz de apropiarse de ellas. Eso es lo que define a un escritor.
18.- El ingenio del escritor radica en hacer diferente algo que todos los demas saben hacer: escribir.
19.-Conserva el control de la situación en todo momento. Perder el control de tu propio libro es catastrófico.
20.- Acepta las críticas. Tus derrotas darán sabor a tus victorias.
21.- Da todo lo que tengas, porque ese libro puede ser el último.
22.- Escribir significa que eres capaz de sentir mejor que los demás y transmitirlo después. 
23.- Escribe para ser escuchado no para ser leído.
24.- Quien arriesga gana.  Piensa en eso siempre que te enfrentes a una elección difícil en tu novela.
25.- Escribir es permitir a los lectores ver lo que a veces no pueden ver.
26.- Cuando las palabras no basten, reparte algún puñetazo… literario.
27.- Algunos escritores quieren cambiar el mundo. No seas uno de ellos.Escribe, para todos aquellos que, en su vida diaria, pasarán un buen rato con tu novela.
28.- Cuando llegues al final del libro, ofrece a tus lectores un giro argumental inesperado. Mantén al lector en vilo hasta el último minuto. 
29.- Menciona en tus libros tus grandes acontecimientos.
30.- A veces te vencerá el desaliento. No dejes nunca que te venza el cansancio o el miedo, utilízalo para avanzar, para seguir escribiendo.
31.- El poder de los escritores está en decidir final del libro, por ello, el último capítulo, siempre debe ser el más hermoso.

Y por último, casi al final de la novela el autor escribe esto:

«Un buen libro, Marcus, no se mide sólo por sus últimas palabras, sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber terminado el libro, tras haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza, porque va a echar de menos a todos los personajes. Un buen libro, Marcus; es un libro que uno se arrepiente de terminar».