Heridas abiertas.

Tras leer (o quizás sea más adecuado decir “devorar”) la novela de Gillian Flynn, Perdida, y hacer un #nereariescomienda hablando de ella en mi cuenta de Instagram, muchos me recomendásteis acercarme a la primera novela de la autora: Heridas abiertas.

Si bien es cierto que los personajes resultan poco típicos y que se vislumbra el exahustivo trabajo de la autora en lo relativo a la psicología de los protagonistas, lo cierto es que la obra no ha terminado de atraparme. En ocasiones percibía coletillas de película de fin de semana por la tarde de Antena 3 y, lamentáblemente, casi desde el comienzo intuí el final.

La autora añade a la coctelera unos abominables asesinatos, un pueblo de la América profunda, una relación madre-hija de lo más inquietante y una miriada de secretos del pasado que son la clave para encontrar al culpable.

Aunque a mí no haya terminado de convencerme, la obra tiene unas estupendas críticas, así que puede que esperase demasiado tras leer su segunda novela que, como digo, me pareció estupenda.

Sinopsis:

Recién salida de una breve estancia en un hospital psiquiátrico, Camille Preaker se dirige a su ciudad natal a cubrir una serie de asesinatos para el periódico en el que trabaja. Por primera vez en once años, la reportera de sucesos regresa a la inmensa mansión en la que creció, donde se tendrá que enfrentar a los recuerdos de su hermana, que murió en plena adolescencia; pero lo que más perturba a Camille es la presencia de su madre, una mujer fría y manipuladora que despierta la admiración de sus vecinos y que vive obsesionada con su salud y la de los suyos.

Con la policía local abrumada por los hechos, Camille llevará a cabo su propia investigación, desafiando las rígidas normas sociales de un pequeño pueblo de la América profunda.

Finalista del prestigioso premio Edgar de novela negra y galardonada con el Ian Fleming Steel Dagger, la primera novela de Gillian Flynn es un thriller apasionante que retrata las complicadas relaciones entre hermanas, madres e hijas, así como la sutil violencia que envuelve los nexos familiares.

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