Edimburgo II: Ciudad de escritores.

Que una ciudad tenga un Writers’ Museum (como podréis imaginar), me conquista… absolutamente. Este coqueto edificio está consagrado a tres de los escritores más celebrados de Escocia: Sir Walter Scott, Robert Burns y Robert Louis Stevenson. Aquí, el viajero interesado en la vida de estos maestros de la pluma podrá ver, por ejemplo, la imprenta y la mesa del comedor de sir Walter Scott, el escritorio de Robert Burns, o la caña de pescar y la pipa de Robert Louis Stevenson.

 

 

Es cierto que no paro de decir que la ciudad (toda la ciudad), su arquitectura y la pátina de sus piedras, le dan un caracter escepcional, pero insisto en ello en este caso en particular. El edificio en el que se encuentra el Writers’ Museum se erigió en 1622 y fue propiedad de la  condesa viuda de Stair, que lo donó a la ciudad de Edimburgo en 1907.

 

 

Se llega hasta el museo atravesando uno de los callejones de la Royal Mile (que también se conocen como «closes» o «Wynds»). Casi por arte de magia, se deja atrás el bullicio de esa zona para alcanzar la intimidad de Makars´ Court, un patio en el que se pueden ver algunas losas en memoria de los escritores escoceses más relevantes desde el siglo XIV.

 

 

Dentro está prohibido hacer fotografias de las colecciones (que están divididas en distintos niveles conectados por escaleras de caracol) y por eso mismo no os muestro muchas imágenes del interior.

 

 

Como en la mayoría de los museos de Edimburgo, la entrada es gratuita (aunque hay una hucha en la entrada donde depositar lo que se considere conveniente y que, según indican, se utilizará para el mantenimiento del museo).

 

 

Se trata de un museo de pequeñas dimensiones en el que se puede seguir la historia de los tres autores a los que está dedicado siguiendo sus huellas en retratos, manuscritos y diversos objetos personales. En la sala principal suelen organizar exposiciones temporales.

 

 

Desde el propio museo nos proponen involucrarnos en «The Edinburg book lovers’ tour», las celebradas rutas literarias por la ciudad.

 

 

Pero no solo se homenajea a los escritores escoceses en este museo. En los Princes Street Gardens se alza el Monumento a sir Walter Scott. Impresionante, se mire por donde se mire, la blanca figura del escritor (tallada en mármol de Carrara), contrasta con la piedra que lo acoge. Scott está representado con una pluma en la mano y, junto a él, descansa su perro Maida. En Edimburgo son grandes amantes de los perros (cosa que me enamora). Ya os contaré más historias al respecto.

 

 

A lado del monumento a sir Walter Scott, se encuentra la estatua de Livingtone, aunque a muchos les pase desapercibida por la grandiosidad de su vecina.

 

 

Por cierto, justo delante de las figuras de estos dos ilustres caballeros, se encuentran los almacenes Jenners; una especie de Corte Inglés a la escocesa.

 

¿Qué decir de las librerías y bibliotecas que vas dejando por el camino?  Os dejo una pequeña muestra en forma de imágenes.

Si os apetece conocer más historias de libros y escritores escoceses, os remito a mi entrada sobre la Ruta de Harry Potter en Edimburgo.

Y qué mejor manera de despedir esta entrada que con el lema que luce la «Central Library»: ¡Hágase la luz!

Si deseas saber más sobre Edimburgo puedes visitar las otras entradas en este mismo blog:

Edimburgo I: La ruta de Harry Potter.

Edimburgo III: Palacio de Holyroodhouse.

Edimburgo IV: El Castillo.

1 comentario en “Edimburgo II: Ciudad de escritores.

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