Edimburgo I: La ruta de Harry Potter.

Edimburgo es una de esas ciudades que estaba deseando conocer. Sus paisajes me cautivaban, su historia me cautivaba y, así mismo, también me cautivaban las leyendas que han surgido bajo la inspiración de sus calles, plazas y cementerios. Sin duda, una de las más famosas es la del niño mago que ha seducido a niños y no tan niños. Visitar Edimburgo es comprender dónde prendió la imaginación de su autora: J. K. Rowling. Así que, como no podía ser de otra forma, cual detective literaria, me dispuse a seguir los pasos de la escritora por la ciudad.

  1. The elephant house.

¿Y por qué no empezar por el principio? J. K. Rowling dio vida a su personaje más emblemático en este café. Algunos (los más románticos) cuentan que, sin trabajo y al cuidado de su pequeña hija, la aún aspirante a escritora de éxito vivía de las ayudas sociales en un apartamento sin calefacción y que esa era la razón por la que caminaba todas las tardes hasta este local, se pedía un té y allí pasaba las horas escribiendo. Más tarde, J. K. Rowling ha asegurado que eso no era cierto, que no era tan tonta como para alquilar un apartamento sin calefacción en el invierno de Edimburgo; tenía calefacción, pero su hija se dormía con más facilidad si paseaba con ella en su cochecito hasta llegar a “The elephan house”.

 

Como podéis ver, ahora se ha convertido en un lugar de referencia; los guías turísticos llevan allí a sus clientes, que no paran de hacerle fotos, y los aspirantes a escritores se apiñan en su interior esperando que el té que se sirve en el local sea el responsable de tanta magia creativa. Si os acercáis hasta allí, visitad los lavabos. Están cuajados de comentarios y agradecimientos a la autora por esta historia.

Dirección: 21 George IV Bridge, Edinburgh EH1 1EN, Reino Unido

 

  1. Victoria Street.

El Old Twon de Edimburgo podría servir de escenario para rodar cualquiera de las películas de Harry Potter, pero dicen que es Victoria Street la calle que J. K. Rowling describe al hablar del Callejón Diagon, el lugar en el que los jóvenes aspirantes a magos adquieren su material de trabajo antes de que comience el curso.

Como curiosidad decir que con su nombre el inglés (Diagon Alley) se hace un juego de equívocos con la palabra (diagonally= diagonal), que hace que Harry Potter se equivoque en su pronunciación con terroríficas consecuencias, seguro que lo recordáis.

A lo largo de todo el Old Twon es fácil encontrarse con un montón de tiendas de recuerdos del niño mago y sus compañeros de aventuras.

  1. Cementerio de Greyfriars.

En Edimburgo los cementerios no se intuyen como algo macabro o tenebroso. De hecho hay casas habitadas justo al lado cuyas ventanas dan al camposanto y es habitual encontrar a los ciudadanos paseando por sus calles con los perros y los carritos de los niños. Precisamente así es como J. K. Rowling encontró la inspiración para bautizar a algunos de los personajes más emblemáticos de la saga: los tomó prestados de las tumbas. Una de ellas es la del poeta William McGonagall (¿os suena de algo el apellido?).

Caminando en diagonal desde la entrada principal, en una lápida de piedra de la pared, está la tumba de un tal Thomas Riddell, que ya sabéis que es el nombre de nacimiento del terrible, terrible, terrible Lord Voldemort.

 

Como curiosidad os diré que, muchas de las tumbas están protegidas con rejas para evitar los robos de cuerpos que se producían en el pasado, con la intención de servir de muestra en las escuelas de anatomía. Al parecer, los cuerpos de niños y mujeres eran los más demandados por considerarse (anatómicamente) más interesantes.

 

  1. Colegio George Heriot.

En las inmediaciones del cementerio, junto a la tumba del poeta William McGonagall,  se encuentra un colegio que recuerda a Hogwarts. Muchas cosas tienen en común ambos centros de enseñanza; quizás la más curiosa sea que, al igual que la institución para niños magos, el colegio George Heriot se divide en cuatro casas, a las que pertenecen los alumnos que deben sumar puntos con sus actividades.

  •  Lauriston es la casa verde y debe su nombre a la calle donde se encuentra el colegio.
  • Geyfriars es la casa blanca, y su nombre es en honor a la capilla y el cementerio de Greyfriars.
  • Raeburn es la casa roja, y es un homenaje al pintor edimburgués Henry Raeburn, que siendo niño (y huérfano) estudió en el colegio.
  • Castle es la casa azul y se refiere al Castillo de Edimburgo, visible en primer plano desde la escuela.

¿Aún esperáis que os llegue por correo postal la carta de admisión de Hogwarts? Reconozco que yo sí.

Mañana os cuento más cosas del maravilloso Edimburgo.

Si deseas saber más sobre Edimburgo puedes visitar las otras entradas en este mismo blog:

Edimburgo II: Ciudad de escritores.

Edimburgo III: Palacio de Holyroodhouse.

Edimburgo IV: El Castillo.

3 comentarios en “Edimburgo I: La ruta de Harry Potter.

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