Cómo hacer que te pasen cosas buenas.

Decía el autor de uno de mis libros favoritos, Antoine de Saint-Exupéry, que un objetivo sin un plan es solo un deseo. Y algo de eso nos propone la psiquiatra Marián Rojas Estapé en su obra Cómo hacer que te pasen cosas buenas. Necesitamos un plan para ser felices, no basta con desearlo: hay que proponérselo en firme. Casi al comienzo de la lectura, nos encontramos con una frase hecha que seguramente habrás escuchado alguna vez. Quizás seas tú mismo el que la has utilizado buscando consolar a alguien: “vendrá cuando menos te lo esperas”. La autora la señala como una de las expresiones más dañinas para el desarrollo de las personas. Esa aseveración nos convierte en objetos pasivos que esperan que el destino, Dios o la magia vengan a poner orden en nuestra vida.

 

 

Cómo hacer que te pasen cosas buenas propone que tomemos las riendas, que reconozcamos cuáles son nuestros objetivos a corto plazo y nuestras metas a largo plazo y que nos lancemos con voluntad, conocimientos, proyectos de vida y pasión en pos de ellos.

A través de las páginas del libro conoceremos la importancia de introducir en la dieta determinados alimentos que ayudan en la lucha contra la depresión: Omega-3, cúrcuma, cítricos, vitamina D, cebolla, puerro, perejil, laurel, romero… pero del mismo modo es fundamental liberarnos de las emociones reprimidas, de las personas tóxicas, servirnos del mindfulness y evitar el sedentarismo.

Marián Rojas nos habla de vivir bajo la perspectiva del TMV (Tu Mejor Versión) lo cual implica que, pese a los varapalos que nos pueda dar la vida, pese a las decepciones, pese a los recuerdos dolorosos, pese a la duda o el miedo, nos enfrentemos al día a día dando siempre lo mejor de nosotros mismos.

Pero quizás el resumen sea la propuesta de relativizar lo negativo y aprender a disfrutar de las cosas pequeñas ya que, gran parte de las malas sensaciones que empañan nuestra dicha, son producto de nuestra interpretación sobre lo que está sucediendo.

En definitiva, un libro interesante que va más allá de los simples consejos y que nos estimula a pasar a la acción si queremos vivir una vida plena y satisfactoria.

 

Sinopsis:

Uniendo el punto de vista científico, psicológico y humano, la autora nos ofrece una reflexión profunda, salpicada de útiles consejos y con vocación eminentemente didáctica, acerca de la aplicación de nuestras propias capacidades al empeño de procurarnos una existencia plena y feliz: conocer y optimizar determinadas
zonas del cerebro, fijar metas y objetivos en la vida, ejercitar la voluntad, poner en marcha la inteligencia emocional, desarrollar la asertividad, evitar el exceso de autocrítica y autoexigencia, reivindicar el papel del optimismo…

 

La autora:

La doctora Marian Rojas Estapé es psiquiatra, licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra. Trabaja en el Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, en Madrid. Su labor profesional se centra principalmente en el tratamiento de personas con ansiedad, depresión, trastornos de personalidad, trastornos de conducta y en terapias familiares. Es profesora invitada de la escuela de negocios IPADE en México. Ha colaborado en varios proyectos de cooperación y voluntariado fuera de España.
Desde el año 2007 imparte conferencias tanto en España como en el extranjero sobre estrés y felicidad, educación, pantalla y redes sociales así como depresión y enfermedades somáticas.
En el último año ha comenzado un proyecto, ilussio, sobre emociones, motivación y  felicidad en el mundo empresarial.

www.marianrojas.com

 

 

Jack el destripador o Lizzie la destripadora.

En vísperas del otoño en el East End, una de las zonas más infortunadas de la ciudad de Londres, el cielo lloraba como casi siempre, aunque esta vez por una buena razón. El barrio estaba plagado de niños manilargos y mugrientos, de borrachos malolientes y pendencieros que empeñaban sus zapatos a cambio de un mendrugo de pan seco, de prostitutas desdentadas que ofrecían al reclamo de two penny knee trembler una experiencia capaz de hacer temblar las rodillas del cliente por dos peniques. Y es que los contactos carnales con aquellas mujeres se realizaban en un callejón oscuro, apoyados contra la pared. No era de extrañar que la mayoría de los elegantes habitantes del West End evitaran la zona, por si acaso la miseria se contagiaba simplemente con mirarla. Por si todo aquello no fuese suficiente desgracia, ese lugar se vio sacudido por la crueldad de un infame asesino. ¿O quizás fuese una asesina? En el 2006 un análisis de ADN señaló que, en el engomado de una de las cartas que la policía aún conserva del Destripador, aparece la huella genética de una mujer.
Lizzie Williams, uno de los principales sospechosos de ser la Destripadora.

 

Ya en 1888, entre la abrumadora mirada de sospechosos con los que contaba la policía, surgió un nombre femenino. Se trataba de una tal Mary Eleanor Pearcey, también identificada como Mary Eleanor Wheeler, pronto conocida por el sobrenombre de «Jill the Ripper». Depresiva, epiléptica y alcohólica, era poseedora de unas firmes manos que utilizaba para acariciar con delicadeza y pasión a Fran Hogg, un transportista que la obnubiló gracias a la exquisitez de sus tarjetas de visita, una novedad que era por aquel entonces lo último en sofisticación. Sin embargo a Fran no le bastó con el amor desinteresado que Mary le proporcionaba, de modo que dejó embarazada a otra mujer con la que terminó por casarse.

Curiosamente las nupcias se celebraron el 9 de octubre de 1888, el día que Mary Kelly, la última víctima canónica de Jack el Destripador, fue asesinada.

Ni que decir tiene que Mary Eleanor Pearcey no se tomó el asunto de la boda nada bien. Montó en cólera y decidió que la única manera de saldar con dignidad su agravio era quitando de en medio a la mujer y al hijo de su amante. Y así lo hizo. Rebanó el cuello de su competidora con tanta saña que la cabeza de la infortunada quedó apenas sujeta al cuerpo. Después ahogó al bebé y lo abandonó bajo un puente. La policía encontró a Mary horas después cubierta de sangre asegurando, con los ojos perdidos, mientras tocaba repetitivamente las dos mismas notas en un piano, que se había manchado «matando ratones, matando ratones, matando ratones…». Encontraron aquel comportamiento lo bastante sospechoso como para llegar a la conclusión de que esa mujer era la responsable del doble crimen. La condenaron a muerte.

El secreto de Mary, a la tumba

Antes de cumplirse la sentencia, le pidió a su abogado que colocase un anuncio en un periódico de Madrid. El texto rezaba así: «Última voluntad de Mary Eleanor Wheeler. No he traicionado. MEW». Con su muerte se llevó a la tumba el secreto que se escondía tras esas enigmáticas palabras y la razón por la que el anuncio tenía que aparecer en un diario español. Poco tiempo después, el museo de Madame Tussauds confeccionó una figura de cera de Pearcey para colocarla en su Cámara de los Horrores.

Pero en los últimos tiempos se postula otro nombre de mujer tras el cual podría estar enmascarándose desde hace más de un siglo el asesino de Whitechapel. Se trataría de Elizabeth Willians, Lizzie para los amigos, esposa de otro de los grandes sospechosos: el doctor William Gull.

Un abogado británico jubilado, John Morris, es el garante de esta nueva teoría. En sus ratos libres ha escrito un libro con esclarecedor título: Jack the Ripper: The hand of a woman, «Jack el Destripador: La mano de una mujer.»

Según Morris, la motivación de esta señora sería su incapacidad para concebir hijos. Eso la habría convertido en una enferma mental dispuesta a todo para arrebatarle a otras mujeres lo que la naturaleza le había negado. No debemos olvidar que, una de las señas de identidad del Destripador era hacer gala de su apodo extirpando determinadas vísceras del cuerpo de sus víctimas, entre ellas el útero. Lo hacía con tal destreza, rapidez y maestría (teniendo en cuenta que cometía los asesinatos en mitad de la noche, en callejones apenas iluminados) que se llegó a elucubrar con que se tratase de un médico, un veterinario o, en su defecto, un carnicero loco. Esta nueva teoría concluye que Lizzie podría haber dispuesto de la información necesaria para saber dónde estaba situado cada órgano corporal y de qué manera extraerlo gracias a los manuales que seguramente tenía por casa. O quizás presenciaba las operaciones quirúrgicas de su marido.

Otra de las razones que sustenta la teoría de Morris es que ninguna de las cinco prostitutas consideradas como las víctimas canónicas de Jack el Destripador fueron agredidas sexualmente. Es más, según parece en los escenarios de los crímenes aparecieron ciertas señales que hacían pensar en que una mano femenina había manejado los hilos. En el asesinato de Annie Chapman, por ejemplo, los objetos personales de la difunta aparecieron colocados delicadamente, y en perfecto orden, bajo sus pies. Y junto al cuerpo de Catherine Eddowes se encontraron tres botones ensangrentados pertenecientes a un botín femenino. Pero lo más sorprendente es que en la vivienda de Mary Kelly, en la chimenea, fueron hallados restos de elegante ropa de mujer que no pertenecían a la desafortunada meretriz, entre ellos de una capa, una falda y de un sombrero.

La pista de Lizzie Willians

Y es precisamente esta última víctima la que pudo desatar la furia de la asesina, según Morris. Al parecer el marido de Lizzie, el doctor William Gull, que oficialmente se dedicaba a la tarea de auscultarle los dolores a la reina Victoria, compaginaba tan honorable labor con el lucrativo negocio de los abortos clandestinos en el miserable barrio de Whitechapel. Allí había conocido a Mary Kelly, una deliciosa flor surgida como por antojo entre ese desbarajuste de cardos que eran las prostitutas del East End. El doctor, aparentemente sorprendido por su belleza y juventud, había decidido disfrutar de sus encantos antes de que el tiempo, la pobreza, el alcohol y las pulgas terminaran por marchitarla, convirtiéndola en un cardo más. ¿Acaso no es ese un buen motivo para que Lizzie terminara por odiar a aquellas mujeres? Abortaban los hijos que ella no podía tener y se apoderaban de maridos que no les pertenecían. Quizás ese fue el caldo de cultivo en el que comenzó a planificar su venganza.

Sin embargo son muchos los que se muestran contrarios a aceptar la teoría de que Elizabeth Willians esconde tras de sí la verdadera identidad del Destripador. Algunos sostienen que las mujeres no suelen utilizar la violencia para realizar sus crímenes. Desde los tiempos de Freud los cuchillos son considerados símbolos fálicos. Las asesinas en serie suelen matar a personas que conocen, que viven con ellas, que confían en ellas, y el 80% se sirven del subterfugio de los venenos para llevar a término su plan. Pese a todo no hay que olvidarse de asesinas seriales tan espectacularmente violentas como la aristócrata húngara Erzsébet Báthory, conocida como la «condesa sangrienta», acusada de torturar y matar a más de 600 jóvenes con la intención de bañarse en su sangre. O a Aileen Carol Wuornos, cuya vida y milagros fueron encarnados magníficamente en el cine por la sudafricana Charlize Teron.

Precisamente es la psicología la que más pone en entredicho la posibilidad de que Lizzie fuese realmente la asesina del East End. En el año 1981 expertos en perfiles del FBI se lanzaron a elaborar el de Jack el Destripador llegando a la conclusión de que se trataba de un varón de raza blanca, de entre 28 y 36 años que vivía o trabajaba en Whitechapel. Seguramente era un parroquiano asiduo de las tabernas que frecuentaban las prostitutas asesinadas, con un empleo modesto u ocasional, con un carácter tan solitario que incluso podría rozar la enfermedad mental, lo cual le empujaría a pensar que sus asesinatos estaban plenamente justificados. Los expertos del FBI barajaron la posibilidad de que fuera interrogado en su momento y descartado como sospechoso por su apariencia inofensiva.

Entre los detractores de esta teoría están los que consideran que el asesino de Whitechapel debía contar con una determinada fuerza, incompatible con la envergadura de Elizabeth Willians. O con la de cualquier otra mujer. El modus operandi de Jack el Destripador consistía en sofocar a sus víctimas antes de degollarlas. Pese a todo, en un simulacro llevado a cabo por el psicólogo criminalista Brent Turvey y el fisiólogo de la South Bank University David Cook, se demostró que sólo haría falta presionar la garganta con una fuerza de cinco kilos en cada mano sobre la arteria carótida para dejar inconsciente a alguien. Una vez la víctima en el suelo, degollarla sería totalmente viable para una mujer.

¿Más de cinco asesinadas?

Lo único que parece cierto es que, como diría Sócrates, sólo sabemos que no sabemos nada. O casi nada. Y quizás por eso, pase el tiempo que pase, Jack el Destripador seguirá despertando el interés de la gente. De hecho hay quien asegura que fueron más de cinco las mujeres asesinadas. En su momento la policía llegó a barajar que podría tratarse de 11, habiéndose alargado las muertes hasta el 1891. No faltan sospechosos, incluso se elucubra con la posibilidad de que se tratase de un grupo de personas: masones, adoradores de Satán… y de ahí las diferentes descripciones de los testigos presenciales, que nunca fueron capaces de concretar si se trataba en realidad de un hombre gordo, flaco, bajo, alto, rubio, pelirrojo, elegante o vulgar.

Sería un error no seguir alimentando la leyenda del asesino en serie más célebre del planeta, sobre todo tenido en cuenta el lucrativo negocio creado en torno a su figura. En Whitechapel se hacen visitas guiadas por las zonas señaladas en los informes policiales. En ellas se incluyen los callejones donde fueron encontrados los cuerpos mutilados, o los pub The Ten Bells y el Britannia, donde al parecer Annie Chapman y Mary Kelly tomaron sus últimas ginebras antes de abandonar este mundo. Lo llaman «el circuito del Destripador». Hay dos revistas inglesas, Ripperologist y Ripperana, dedicadas a la publicación de nuevas teorías y pruebas, ya que nunca falta quién encuentre un nuevo hilo del que tirar.

Seguramente jamás llegaremos a saber quién fue en realidad el asesino de Whitechapel, pero mientras esperamos conocer la próxima teoría, lo que podemos hacer es sopesar esta. ¿Será Jack el Destripador en realidad Lizzie la Destripadora?

 

 

 

Artículo de Nerea Riesco publicado el 31 de agosto de 2014 en El Mundo.

Un año para maravillarse.

¿Cuántos de vosotros lleváis un músico dentro? La música nos emociona, marca hitos en nuestra vida. Todos tenemos «nuestra» canción, la melodía de nuestra vida. Un determinado tema evoca tiempos pasados, nos retrotrae a la infancia o recupera el sabor del primer amor. Sin embargo algunas personas consideran la música clásica como densa, complicada de comprender. Y es precisamente esa creencia la que este libro pretende desmontar.

 

 

Un año para maravillarse es una guía única y original en la que la violinista y presentadora de programas musicales de la BBC Clemency Burton-Hill selecciona más de 240 composiciones que abarcan desde el Medievo a la actualidad, situándolas en el contexto en el que fueron creadas, aportando datos sobre compositores o anécdotas y detalles curiosos que nos acercan a cada pieza.

Hildegarda von Bingen, Chopin, Bach, Vivaldi… o uno de los grandes maestros de nuestro tiempo que se despide de los escenarios próximamente: Ennio Morricone. Clemency Burton-Hill desgrana uno de sus temas musicales más emocionantes. Tengo que reconocer que hay ciertas canciones que llegan a lo más profundo de mi alma, tocándome el corazón, poniéndome la piel de gallina y las lágrimas en los ojos. Este es uno de ellos. Pertece a la BSO de Cinema Paradiso y la autora del libro lo describe como «conmovedor e incorregiblemente sentimental, captando a la perfección la premisa principal del film de Tornatore». Estoy segura de que estaréis de acuerdo conmigo en que la música de Ennio Morricone enriquece y multiplica la emoción del, ya de por sí, citado peliculón.

En definitiva, un libro original para los amantes de la música y para los que quieren acercarse un poco más a su esencia.

Sinopsis:

Este libro que en poco menos de un año se ha convertido en un clásico en el Reino Unido, es un original texto que busca compartir con todo el mundo las maravillas de la música clásica. La autora selecciona una pieza musical para cada día del año con una breve explicación del compositor, su contexto y las razones por las cuales la ha escogido. Una forma inigualable de acercarse, entender, apreciar y maravillarse con la gran variedad de música clásica existente.Seleccionada con mimo e investigada con rigor, este es un libro tanto para amantes de la música clásica como para quienes quieren conocer de qué se trata y nunca nadie los ha guiado hacia ella. El único requisito para maravillarse con este libro es tener tanto los oídos como la mente abiertos.

Os dejo por aquí el enlace a la playlist de los temas.

Booktrailer de «Coaching para escribir un bestseller».

Quiero compartir con vosotros el booktrailer de mi nuevo libro en el mercado. “Coaching para escribir un bestseller” es un manual de seducción. Seguramente llevo trabajando en él incluso antes de saber que trabajaba en él, pero ha sido ahora, con la excusa de terminar mi tesis doctoral, cuando he decidido poner la maquinaria en marcha.

 

 

Aquí explico todo lo que sé sobre esa conexión mágica entre autor y lector, dos personas que no se conocen pero que se encuentran inevitablemente unidos por el mundo que el primero plasmó en un libro y que él segundo dio vida en su cabeza, de tal manera que terminan por convertirse en cómplices. Para ello recurriré a mi propia experiencia como escritora, a la de los narradores que compartieron su visión particular sobre el proceso de creación literaria en mi programa de radio y a los problemas con los que se enfrentaron los alumnos de los talleres de creación literaria que imparto. También revisaré los ensayos y artículos que sobre el fenómeno bestseller se han publicado hasta la fecha y, sobre todo, analizaré algunas de esas maravillosas novelas que han marcado nuestra vida.

Ha llegado el momento de tomar decisiones, saber dónde estás, echarle un vistazo a dónde quieres llegar y lanzar por la borda todo lo que te retrasa. El camino que lleva a tu futuro, ese lugar en el que pasarás el resto de tu vida, empieza a recorrerse hoy. Si este libro ha llegado a ti, seguramente sea porque ya has dado el primer paso. Ten presente que escribir la GRAN novela es algo que depende de una única persona: Tú.

“La verdad sobre el caso Harry Quebert”, de Joël Dicker.

Hace mucho, mucho, quizás demasiado que quería acercarme a esta novela. Sin embargo han tenido que pasar casi siete años desde su lanzamiento para que, al fin, fuese elegida a ser una de las #nereariescomienda del mes de febrero.
En La verdad sobre el caso Harry Quebert, el suizo Joël Dicker nos acerca a los entresijos que se esconden tras el asesinato de una joven adolescente. Reminiscencias de Lolita, la saga Milleniun, El guardián entre el centeno o la novela de «maestro guiando al joven aprendiz», tejen esta obra de suspense que, pese a estar bien tramada, se me ha hecho levemente cuesta arriba. A eso de la mitad la acción parecía no avanzar y daba la sensación de caminar en círculos. Por otra parte, me resultaba complicado empatizar con la historia de amor entre el maduro escritor y la muchacha de quince años que, por otra parte, se nos muestra con una mentalidad y unas actitudes de niña de siete. Pese a todo, superado ese bache, el final nos reserva sorpresas y, como deben conseguir los buenos libros de misterio, el asesino desvelado es el que menos recelos despertaba.

Pero lo que más me ha gustado es el guiño al proceso de creación de la novela, al bloqueo del escritor, al miedo a la página en blanco o al fracaso, así como un interesante análisis de los entresijos promocionales de las novelas de éxito. Precisamente en un momento en el que acaba de salir al mercado mi manual de escritura Coaching para escribir un bestseller, he encontrado inmesamente interesantes los 31 consejos de escritura que Harry Quebert le dedica a su pupilo y que paso a detallar.

1.- El primer capítulo es esencial. Si a los lectores no les gusta, no leerán el resto del libro.
2.- El capitulo dos es muy importante. Debe ser incisivo, contundente, un derechazo en la mandíbula de los lectores.
3.- Todo el mundo sabe escribir, pero no todo el mundo es escritor. Nadie lo sabe, son los demás los que le dicen a uno que es escritor. Aprende a escribir para convertirte en escritor.
4.- La vida es una larga caída. Para un escritor lo más importante es saber caer.
5.- Si un día tienes dudas sobre lo que estas escribiendo, ve y corre, sentirás nacer dentro de ti la rabia de vencer.
6.- Escribir un libro es como amar a alguien: puede ser muy doloroso, utiliza ese dolor, en tu beneficio.
7.- No renuncies nunca, sigue escribiendo.
8.- Ponte en guardia. Un libro es una batalla.
9.- Escribe solo ficción, el resto te traerá problemas.
10.- La enfermedad del escritor no es la de no poder escribir más: es la de no querer escribir mas y ser incapaz de dejarlo.
11.- Tu editor es a la vez tu jefe y tu compañero sentimental: sin él no eres nada, pero no podrás evitar odiarlo.
12.- La victoria está en ti. Basta con querer dejarla salir.
13.- Respeta los plazos. Conserva el ritmo, se tenaz y sigue un orden, eso te protegerá de tu peor enemigo: el plazo.
14.- La mayor y más difíciles de las empresas es el amor, escribe sobre ello.
15.- Convierta las ideas en iluminaciones.
16.- ¿Qué cuanto tiempo se necesita para escribir un libro? Eso depende… de todo.
17.- El sentido de la palabra es más importante que la palabra en sí. Las palabras son de todos, hasta que uno demuestra que es capaz de apropiarse de ellas. Eso es lo que define a un escritor.
18.- El ingenio del escritor radica en hacer diferente algo que todos los demas saben hacer: escribir.
19.-Conserva el control de la situación en todo momento. Perder el control de tu propio libro es catastrófico.
20.- Acepta las críticas. Tus derrotas darán sabor a tus victorias.
21.- Da todo lo que tengas, porque ese libro puede ser el último.
22.- Escribir significa que eres capaz de sentir mejor que los demás y transmitirlo después. 
23.- Escribe para ser escuchado no para ser leído.
24.- Quien arriesga gana.  Piensa en eso siempre que te enfrentes a una elección difícil en tu novela.
25.- Escribir es permitir a los lectores ver lo que a veces no pueden ver.
26.- Cuando las palabras no basten, reparte algún puñetazo… literario.
27.- Algunos escritores quieren cambiar el mundo. No seas uno de ellos.Escribe, para todos aquellos que, en su vida diaria, pasarán un buen rato con tu novela.
28.- Cuando llegues al final del libro, ofrece a tus lectores un giro argumental inesperado. Mantén al lector en vilo hasta el último minuto. 
29.- Menciona en tus libros tus grandes acontecimientos.
30.- A veces te vencerá el desaliento. No dejes nunca que te venza el cansancio o el miedo, utilízalo para avanzar, para seguir escribiendo.
31.- El poder de los escritores está en decidir final del libro, por ello, el último capítulo, siempre debe ser el más hermoso.

Y por último, casi al final de la novela el autor escribe esto:

«Un buen libro, Marcus, no se mide sólo por sus últimas palabras, sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber terminado el libro, tras haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza, porque va a echar de menos a todos los personajes. Un buen libro, Marcus; es un libro que uno se arrepiente de terminar».