Lo que quedó de ti.

Regresamos a los #nereariescomienda con este libro de Ediciones Urano dirigido a los lectores más jóvenes. “Lo que quedó de ti”, de Sarah Everett nos cuenta cómo, de la noche a la mañana, la vida de Addison Sullivan da un vuelco de lo más extraño. Mientras viajaba en autocar de vuelta a casa, charlando tranquilamente con un pasajero de su edad, el vehículo ha patinado en el suelo helado y se ha estrellado. Addie ha salido ilesa del accidente, salvo por los olvidos que sufre de vez en cuando… y algo más. De repente, el desconocido del autobús parece estar en todas partes. En el centro comercial. En el instituto. En la puerta de su casa. Addie ni siquiera sabe su nombre, pero no puede dejar de pensar en él. En su sonrisa. En su desparpajo.
El verdadero misterio comienza cuando descubre que nadie más que ella lo ve. ¿Es un fantasma? ¿O está delirando Addie a causa del accidente? ¿Quién es el chico del autobús y por qué se topa con él constantemente? Si quiere recuperar la normalidad, tendrá que buscar respuestas en el único lugar que se las puede brindar: las profundidades de su propia mente. Pero ¿y si allí encontrara algo que preferiría olvidar?

 



 

Un vertiginoso viaje por los laberintos de la memoria pero también, sobre todo, por los misterios del amor en un emocionante libro que acompañará a los lectores mucho tiempo después de cerrar la última página.

«Todo lo que fuimos es una deslumbrante historia de amor rebosante de suspense y de giros inesperados. El misterio con el que debuta Sarah Everett mantendrá a los lectores pegados al asiento conforme descifran este absorbente relato de ruptura y esperanza.»
Adam Silvera, autor superventas de “Recuerda aquella vez”.

Sarah Everett es una joven escritora de mucho talento que ha conquistado a los lectores y a la crítica con un sorprendente debut situado entre el drama y el misterio.
Nació en África occidental, creció en bosques encantados, islas desiertas y armarios mágicos, y actualmente vive en Alberta, Canadá, donde estudia en la universidad y escribe novelas juveniles.
La potencia de su voz y la originalidad de la trama le han valido excelentes comentarios en los blogs. Es, sin duda, una autora a la que merece la pena seguir la pista.

Ruta del elefante de marfil con El País Viajes.

Tengo el placer de anunciaros que este año que recién empieza me he involucrado en un proyecto precioso en el que la literatura y los viajes se dan la mano. En alianza con El País Viajes recorreré los enclaves sevillanos que me sirvieron de inspiración para crear mi novela más internacional: El elefante de marfil.

 

 

¿Sabías que Miguel de Cervantes ejerció de recaudador de impuestos en Sevilla y que lo retuvieron en la Cárcel Real acusado de quedarse con parte del dinero que pasaba por sus manos? Cuentan que, entre las paredes de la prisión, que ahora acogen la sede de una entidad bancaria, comenzó a escribir la universal obra Don Quijote de la Mancha.

 

 

 

¿Sabías que el nombre de una de las calles más célebres de la ciudad se debe a una barbería en la que se organizaban timbas de cartas? Allí se jugaban los cuartos los marineros que llegaban del Nuevo Mundo. En el mostrador del establecimiento se exponía un frasco con una serpiente dentro. Y esa es sólo una de las múltiples leyendas sobre el origen del nombre de la calle Sierpes.

 

 

 

 

¿Sabías que una de las puertas de la Catedral de Sevilla está decorada con letras cúficas con las aleyas del Corán al –Nur y al-Hiyr que traducidas dicen: “El poder pertenece a Alá y La eternidad es de Alá”? ¿O la razón por la que un cocodrilo disecado cuelga en el Patio de los Naranjos junto a un colmillo de elefante y el bocado de una jirafa?

 

 

 

¿Sabías que el terrible terremoto de Lisboa de 1755 afectó también a gran parte de la península ibérica y al norte de África? En la Catedral de Sevilla se celebraba en ese momento la misa de Todos los Santos. Las múltiples imprentas de la ciudad dejaron constancia de los dramáticos momentos vividos.

 

 

 

 

¿Y la historia del rey conocido por algunos como “el Cruel” y por otros como “el Justiciero” y su relación con uno de los monumentos más hermosos de Sevilla: los Reales Alcázares?

La cita será el próximo 26 de abril y ya está abierto el plazo de inscripción para quien quiera acompañarme.

Para más información:

https://www.elpaisviajes.com/viajes/el-elefante-de-marfil-sevilla

Sea un placer que nos encontremos por aquí.

 

La vuelta al mundo en 80 hoteles… literarios.

Atravesar una puerta giratoria y cambiar de rumbo. En los hoteles no conocemos a los vecinos y podemos fingir ser lo que no somos a ritmo de hilo musical. Romances que comienzan, que terminan, romances prohibidos o de tropezón en el ascensor. Puertas numeradas que pueden encubrir crímenes o reuniones clandestinas del Club Bilderberg. Todo es posible en los hoteles. Son escenarios fascinantes y no es de extrañar que a muchos escritores se les haya estimulado la imaginación y que incluso los hayan elegido como morada. Se podría trazar un itinerario turístico y dar la vuelta al globo recalando únicamente en hoteles con sabor a letra impresa.

Hemingway asomado a la ventana de su habitación en el Hotel Ritz de París

Hoteles emblemáticos

Es casi seguro que el Ritz de París sería uno de los que encabezarían la lista de los preferidos por los escritores. Llegó a ser la segunda casa de Marcel Proust, que aseguraba que allí nadie le metía prisa. Quizás alguna de las magdalenas del desayuno tuvo algo que ver en… bueno, ya saben. En la actualidad el establecimiento cuenta con un salón y una suite bautizadas con el nombre del autor de “En busca del tiempo perdido”. Lo que sí parece confirmado es que Proust era un entusiasta de las cervezas que se servían en el bar del hotel y que tomaba en compañía de su colega Scott Fitzgerald, que a su vez incluyó ambos (el hotel y el bar del hotel) en su novela “Suave en la noche”. Tan entusiasmado estaba Fitzgerald con el lugar que quiso compartirlo con Ernest Hemingway. Juntos disfrutaron de esa Europa de entre guerras que se les quedaría impregnada para siempre: “Si tienes la suerte de haber vivido en París de joven, París te acompañará vayas donde vayas, el resto de tu vida, ya que París es una fiesta que nos sigue”. Hoy el bar del hotel lleva el nombre del escritor de “El viejo y el mar”.

Otro establecimiento emblemático es el Chelsea Hotel de Nueva York, hervidero de artistas desde que abrió sus puertas en 1884, en principio como cooperativa privada de apartamentos. El primer literato que se hospedó en él fue Mark Twain, tras el cual la lista se fue ampliando. Sin entrar en polémicas, y si consideramos que Bob Dylan merece el nobel de literatura, otro posible galardonado hubiera podido ser Leonard Cohen, que escribió el tema Chelsea Hotel en honor a Janis Joplin cuando se enteró de su muerte: “Te recuerdo claramente en el Chelsea Hotel/ Ya eras famosa, tu corazón era una leyenda/ Volviste a decirme que preferías hombres bien parecidos/ pero que por mí harías una excepción”.

Thomas Wolfe aseguraba que sólo podía escribir encerrado en este hotel. Así lo hizo hasta su muerte, en 1938. Arthur Miller también escribía de vez en cuando en el Chelsea mientras la por entonces su esposa, Marilyn Monroe, dejaba las sábanas impregnadas con el olor de su piel y del Chanel Nº 5.

El autor de divulgación científica y novelas de ciencia ficción Arthur Clarke se instaló en la habitación 1008 con su telescopio, seguramente para darle luz a lo que sería su “2001: Una odisea del espacio”. Y la plana mayor de la generación Beat: William Burroughs, Allen Ginsberg, Gregory Corso, Jack Kerouac… escuchaban jazz en sus habitaciones mientras despotricaban contra el sistema y enaltecían la liberación sexual y el consumo de estupefacientes.

El brasileño Rubem Fonseca, en su libro de crónicas “La novela murió”, cuenta que en septiembre de 1953 recaló en el Chelsea. Una noche, mientras se encontraba en el bar del hotel, tropezó con el poeta y dramaturgo Dylan Thomas, hospedado a su vez en la habitación 206. Al parecer el joven galés bebía sin parar, con la mirada de los que se despiden de la vida. Al día siguiente Fonseca se enteró de que una ambulancia había venido a recoger al poeta. Murió en el hospital St. Vincent. Sus últimas palabras fueron: “He bebido dieciocho wiskis; creo que es todo un record”.

 

Hoteles para vivir

Pero si realmente hubo un lugar en el mundo en el que la Generación Beat se sentía mejor que en casa fue en Tanger. Abandonaron una América encorsetada para instalarse en el Hotel Muniria. Allí se dejaban arrastrar por el ambiente artístico, un auténtico paraíso para los hedonistas que dedicaban sus días a escribir, tumbarse al sol y fumar marihuana. De Tanger dijo Burroughs que era el único lugar del mundo donde el sueño coincide con la realidad. Allí escribió “El almuerzo desnudo”.

A finales de 1912 Raine Maria Rilke realizó un viaje por España bajo el patrocinio de su editor. Visitó Toledo, Córdoba, Sevilla… pero la belleza de estas ciudades no llegó a impresionarle tanto como lo hizo la malagueña Ronda. Se instaló en el Hotel Victoria y allí vivió y escribió durante más de dos meses. El hotel aún conserva inalterable la habitación 208, que se puede visitar.

Habitación de Rilke en el Hotel Victoria de Ronda

Ernest Hemingway no solo estaba enamorado de la eterna fiesta de París. Como todos sabemos también quedó seducido por la magia de La Habana. Vivió en el Hotel Ambos Mundos antes de comprar la que sería su residencia en Cuba. El escritor de “Por quién doblan las campanas” dedicaba sus mañanas a escribir y las tardes a pasear hasta “La Bodeguita del Medio” o el “Floridita”.

Vladimir Nabokov convirtió el suizo Hotel Montreux Palace en su hogar. Él y su familia ocuparon la actual habitación número 65 desde 1961 hasta 1977, cuando el autor de la controvertida “Lolita” falleció.

Monumento en honor a Nabokov en el Montreux Palace

Hoteles para morir

En uno de los barrios más hermosos de París: Saint-Germain-des-Prés, murió Oscar Wilde, un treinta de noviembre de 1900, en la habitación número 16 de un hotel de cuarta categoría llamado D’Alsace. El autor del “Retrato de Dorian Gray”, amante de la belleza y la elegancia, el que en otros tiempos fumó cigarrillos en boquilla de oro y paseó por las calles con un girasol en la mano, dejó este mundo rodeado por un mobiliario de pesadilla: un sofá viejo, una cama demasiado pequeña para su soberbia estatura, una mesa coja y un papel de pared tan horripilante que le dijo a Reginald Turner, el amigo que lo acompañó en sus últimas horas: “Este papel me está matando. Uno de los dos tiene que marcharse”. Dejó sin saldar una cuenta de más de cuatro mil francos. En la actualidad el Hotel D’Alsace ha cambiado su nombre por el de L’Hotel. Atrás quedaron sus miserias. Ahora está convertido en un lujoso establecimiento de cinco estrellas que presume de su ilustre inquilino con una placa en su fachada.

No dejamos aún París, aunque sí cambiamos de barrio para llegar a Montmatre. En el Hotel Nice uno de los mejores amigos del portugués Fernando Pessoa, del que dicen además que fue el inspirador de sus heterónimos, abandonó el mundo vestido con un frac tras beberse cinco frascos de estricnina. Al joven poeta Mário de Sá-Carneiro, afectado por una creciente depresión, le faltaba poco menos de un mes para cumplir los veintiséis años.

En la suite Sunset del Hotel Elysée de Nueva York murió Tennessee Williams un 25 de febrero de 1983, a la edad de 71 años. El forense que redactó el informe de la autopsia indicó que el fallecimiento se debía a haberse asfixiado con el tapón de un envase de gotas oculares que intentó abrir con los dientes. Poco después otro informe modificó el primero, añadiendo que el consumo de medicamentos y alcohol pudo haber deprimido el acto reflejo de vomitar para expulsar el cuerpo extraño.

Donde no hubo muertes, pero de milagro, fue en el hotel A la Ville de Courtrai. Paul Verlaine acababa abandonar a su mujer y a su pequeño hijo (por suerte para ellos, ya que acostumbraba a maltratarlos cuando bebía) para vivir libremente su amor por el jovencísimo poeta Arthur Rimbaud. La prueba de que un maltratador lo es con pareja femenina o masculina es que la relación se deterioró hasta el punto de que Rimbaud, cansado de él, huyó a Bruselas. Allí lo encontró Verlaine un 10 de julio de 1873. Borracho y enrabietado le descerrajó dos balas mientras le gritaba: “¡Ten tu merecido! Así aprenderás a no largarte!” Le acertó en la muñeca, lo cual no dio para matarlo, aunque sí sirvió para que condenaran al autor de “Los poetas malditos” a dos años de prisión, tiempo que aprovechó para escribir y convertirse al catolicismo.

 

 

Hoteles que inspiran

Stephen King y su familia pasaron las vacaciones de 1974 en el Hotel Stanley, en Colorado. El establecimiento no terminaba de ser un buen negocio; solo abría en verano porque no contó con calefacción hasta los años ochenta. Pero había algo que amedrentaba a los posibles huéspedes mucho más que el frío, y es que se decía que el lugar estaba encantado. Como es de imaginar, aquellas vacaciones se convirtieron en una magnifica experiencia para un escritor de terror. Años más tarde, Stephen King aprovechó esas inquietantes sensaciones y transfiguró el Hotel Stanley en el espeluznante Hotel Overlook, escenario de “El resplandor”. En la actualidad, la habitación utilizada por King (la 408) es visitada con asiduidad por estudiosos de los fenómenos extraños ya que se considera el lugar como uno de los más interesantes del planeta, paranormalmente hablando.

Pero cambiemos totalmente de género literario. Nos trasladamos al elegante Hotel Palácio Estoril, erigido en 1930 en un enclave geográfico privilegiado. La neutralidad de Portugal durante la II Guerra Mundial lo convirtieron en nido de espías alemanes e ingleses, servicios de inteligencia, refugiados y familias de sangre azul. Simplemente decir que aquello terminó por conocerse como “la costa de los reyes”. No es de extrañar que despertarse el interés de muchos escritores. Entre ellos Ian Fleming, que se hospedó en el hotel y supo absorber y transmitir el lujoso estilo de vida a su archiconocido personaje James Bond.

Jorge Luis Borges dijo una vez que, en cualquier parte del mundo en la que se encontrase, cuando sentía el olor de los eucaliptus, estaba en Adrogué. Y exactamente hablaba del ya demolido Hotel Las Delicias, donde pasaba las vacaciones infantiles junto a su familia. Madreselvas, estatuas de terracota, espejos… que quedaron impregnados en su memoria y que supo trasladar a sus historias.

El Pera Palas de Estambul es una atracción más de la ciudad turca. Antiguo refugio de intelectuales, aristócratas y artistas, no es necesario estar hospedado en él para poder visitarlo. Se construyó con idea de alojar a los pasajeros del emblemático Orient Express. Decorado con una mezcla de estilos Art Nouveau y oriental fue durante mucho tiempo el único edificio del Imperio que contaba con ascensor y con electricidad. Agatha Christie se hospedó allí, exactamente en la habitación 411, donde se dice que escribió parte de su novela “Asesinato en el Orient Express”, conmocionada por la noticia del secuestro y posterior asesinato del pequeño hijo del aviador Charles Lindbergh, que inundó en 1932 los periódicos de todo el mundo.

Posiblemente el responsable de que los Sanfermines sean tan universalmente célebres sea Hemingway, que los describió al detalle en su obra “Fiesta”. El escritor estadounidense visitó en numerosas ocasiones Pamplona, hospedándose en el Gran Hotel La Perla, donde aún conservan como el primer día la habitación 217 (ahora la 201). Orgullosos como están de su ilustre huésped, en la actualidad organizan rutas turísticas para dar a conocer la ciudad que enamoró al nobel de literatura.

 

Hoteles como escenario

Thomas Mann se alojó en 1911 en el Grand Hotel des Bains, en el Lido de Venecia, un impresionante edificio blanco de estilo paladino y decoración Art Nouveau, de bruñidos suelos de madera y lámparas de araña de cristal de murano. En este mismo lugar se hospeda el protagonista de su novela “Muerte en Venecia”.

El Hotel Cervantes de Montevideo puede proclamar con orgullo el haber acogido entre sus paredes a un buen número de escritores de renombre: Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares… pero fue Julio Cortázar quien lo perpetuó para la eternidad al decidir que el protagonista de su relato “La puerta condenada” se hospedara en él. El la actualidad el hotel está restaurado y ha pasado a llamarse “Esplendor”, aunque el cuarto 205 permanece anclado en el pasado.

Los escritores actuales siguen encontrando atractivo situar sus obras en hoteles. Acaba de salir al mercado la novela de Antonio Puente Mayor “El enigma del salón Victoria” que arranca en 1899 al más puro estilo Agatha Christie. Un grupo de intelectuales de la talla de Arthur Conan Doyle, Gustave Eiffel, Sigmund Freud, Henri de Toulouse-Lautrec o Giacomo Puccini, tras una noche de excesos, descubren el cadáver de una joven con la piel recubierta de oro en una de las habitaciones del Hôtel du Palais de Biarritz, antigua residencia de verano de Napoleón III y Eugenia de Montijo. El misterio está servido.

Clásico entre los clásicos, elegido por el rotativo The Times como uno de los treinta mejores del Mediterraneo, el Hotel Formentor de Mallorca inspiró al ex Ministro de Cultura Maxim Huerta para situar al protagonista de su última novela “Firmamento”.

Para que no quede duda alguna de que un hotel tiene una importancia fundamental en la trama de su obra, algunos autores (y autoras) incluyen el nombre del establecimiento en el título. Es el caso de la novela “Hotel Lutecia” de Empar Fernández que elige como escenario de su ficción el emblemático hotel situado en el 45, Boulevard Raspail de París. Y no es de extrañar que le atrajese, ya que ha acogido entre sus paredes a artistas de diversas disciplinas entre los que cabe destacar a Pablo Picasso, James Joyce, Joséphine Baker, Antoine de Saint-Exupéry

Y qué decir de las razones que me llevaron a escribir Los lunes en el Ritz. El hotel madrileño ha sido testigo de la historia de España. Proyectado por el rey Alfonso XIII con la idea de poner Madrid en los mapas de los turistas europeos de alto copete, por sus pasillos alfombrados han caminado políticos, artistas, presidentes, reyes y reinas. Sirvió de hospital de sangre durante la Guerra Civil y en una de sus habitaciones murió el anarquista Durriti. En la actualidad se encuentra en proceso de reforma, pero promete regresar con energías renovadas a finales del 2019. Resultaba demasiado tentador no aprovechar su historia para fabular la mía.

Los lunes en el Ritz
“Los lunes en el Ritz” de Nerea Riesco.

Hoteles, pensiones, posadas, moteles… lugares de reposo para personajes como Emma Bovary, Don Quijote de la Mancha o Phileas Fogg. Seguramente caldo de cultivo infinito para los escritores presentes y futuros. ¿Han salido ochenta? Puede que no. Puede que sean muchos más. Quizás en otro momento.

 

Artículo de Nerea Riesco, escrito para la revista Qué leer.

 

I Jornadas de Literatura Fundación Caja Rural del Sur.

Empezamos el 2019 con buenas noticias, en lo que a la salud literaria de Sevilla se refiere. Uno de los dinamizadores culturales más destacados de la ciudad: Antonio Puente Mayor, ha puesto en marcha unas jornadas que darán cita a personas interesantísimas, que hablarán de temas igualmente interesantes relacionados con el mundo de los libros. Y se le ha ocurrido que yo podría estar también, aprovechando la próxima salida al mercado de mi libro Coaching para escribir un bestseller, para hablar del proceso de creación de una obra que enamore a los lectores.
Mi participación tendrá lugar el viernes 18 de enero, pero os dejo por aquí el programa completo que, estoy segura, encontrareis muy interesante.
Espero que podamos vernos por allí.

I Jornadas de Literatura Fundación Caja Rural del Sur.

Sevilla, 10, 11, 17 y 18 de enero de 2019.

 

PROGRAMA

JUEVES 10 DE ENERO

19:00 Conferencia inaugural de Francisco Javier Torres Simón (Facultad de Comunicación) – Máster de Creación Literaria en la Universidad de Sevilla.

20:00 Mesa redonda – Literatura hecha por mujeres vs literatura femenina: Ángela Bonilla, Rosario Naranjo y Ana de Haro. Modera: Marisa González (Blog Lecturápolis)

VIERNES 11 DE ENERO

19:00 Concurso de Microrrelato. Organiza Librería Botica de Lectores. Coordina: Susana Quirós
El tema, las bases y el premio se desvelarán el mismo día. Dicho concurso está abierto a todas las edades y hasta completar aforo.

20:00 Mesa redonda – La literatura y los medios de comunicación: Andrés González-Barba, Alejandro López y José María Rondón. Modera: Javier Torres (Revista Distopía)

JUEVES 17 DE ENERO

19:00 Conferencia de Fran Nuño (New York City Big Book Award 2017) – Guía básica para vivir del cuento.

20:00 Mesa redonda – Escribir hoy. Literatura comercial hecha en Sevilla: Juan Ramón Biedma, José Luis Ordóñez y Antonio Puente Mayor. Modera: Manuel Miranda (Marketing digital para escritores)

VIERNES 18 DE ENERO

19:00 Conferencia de Nerea Riesco (autora española de bestseller traducidos a doce idiomas) – Cómo escribir un bestseller.

20:00 Mesa redonda – Publicar hoy. Del contrato editorial a la autoedición: David González Romero, Rosa García Perea e Iván Parrilla. Modera: Antonio Puente Mayor (escritor y director de las jornadas)

Ingredientes de la felicidad.

La felicidad: la eterna perseguida. Parece que nos resulta complicado alcanzar el equilibrio. Miles de títulos se publican al año asegurando que, tras leerlos, lograremos ser más felices. Algunas teorías contradicen a otras.


El psicólogo de Harvard Dan Gilbert, desmonta la fórmula del matrimonio con dinero y niños como el secreto para ser feliz. Y sabe que se mueve en un terreno pantanoso, porque él también ha publicado su propio libro al respecto: “Tropezar con la felicidad”, pero lo suyo es distinto, las revistas científicas le avalan.

Ofrece su personal receta a la vista de los datos que ha obtenido. “La felicidad es un asunto de química del cerebro. La genética influye, pero las circunstancias también. Intentar ser más feliz es como bajar de peso. No hay ningún secreto para bajar de peso: comer menos y hacer más ejercicio. Con la felicidad ocurre lo mismo. Hay unas pocas cosas que se pueden hacer y, si se hacen todos los días religiosamente, el promedio de felicidad irá subiendo”.

Gilbert asegura que, las cuatro actividades cotidianas que más felicidad aportan son gratis: practicar sexo, hacer ejercicio, escuchar música y charlar. Y los estudios muestran que una escapada a París hace más feliz que comprar un coche deportivo.
¿Tenéis vosotros alguna fórmula para ser felices?